En el segundo semestre iniciará la construcción de tres hospitales en Manabí

Más de dos años han pasado desde el terremoto de abril del 2016 y los habitantes de ChoneSucre Pedernales aún son atendidos en hospitales y centros de salud provisionales, levantados en carpas y contenedores.

La infraestructura de los tres cantones manabitas fue demolida y se montaron centros temporales en explanadas aledañas, donde ha habido más de 1 millón de atenciones médicas cada año, entre los tres sitios.
La Secretaría de la Reconstrucción y Reactivación Productiva informó que en este segundo semestre se empezará la construcción de los tres hospitales.

Martha Suárez, moradora de Pedernales, cuenta que debe esperar entre una y tres horas en una tienda hasta que le toque su turno. “El calor es insoportable”. También debe ir en zapatos deportivos porque por fuera de la carpa se forman lodazales, como ha sucedido en los últimos días, por las lluvias esporádicas que caen.

Hasta ese centro de salud llegan entre 50 y 200 personas a diario para recibir atención en el área de emergencias o en los consultorios demedicina generalginecología y otras especialidades.

Juan Zambrano asiste cada semana para el control de su presión arterial. Dice que el servicio de salud de Pedernales no es suficiente para los más de 60 000 habitantes que tiene el cantón.

Antes del terremoto, viajaban a Bahía de Caráquez, a 110 kilómetros de distancia, para el servicio de hospitalización. Pero esa casa de salud también se dañó con el sismo y ahora desde Pedernales prefieren trasladarse a Santo Domingo. 

Zambrano gasta al menos USD 200 en cada viaje para que lo revise un cardiólogo. “Debo ir con alguien por si me enfermo más y ahí gasto en hotel, comida, transporte”.

Las dificultades son similares para los pacientes de Chone y Sucre. Por eso, los habitantes marcharon en dos ocasiones en este año para pedir al Gobierno la construcción de los tres hospitales.

Según el alcalde de Chone, Deyton Alcívar, en ese cantón las protestas pacíficas dieron resultados. A finales de junio se firmó el convenio para la construcción del hospital con capacidad para 120 camas.

Y desde la semana pasada, los obreros y la maquinaria de la empresa China CAMC Engineering Co., Ltd. empezaron a limpiar el terreno para empezar la obra, que se tiene previsto terminar en 600 días.

La Secretaría de la Reconstrucción informó que en este momento se legalizan los predios y gestiona la exoneración del pago de las tasas de construcción, para iniciar los trámites para la construcción en Sucre y Pedernales.

Esa entidad aclaró que la construcción ha tardado porque se debieron hacer los estudios, los planos, y la búsqueda del financiamiento y los terrenos; solo el de Chone se mantendrá en su lugar de origen.

La infraestructura hospitalaria de Chone y Sucre se construirá con recursos donados por el gobierno de China (ver gráfico). El de Pedernales será financiado con un crédito del Banco Mundial, dijo el Servicio de Contratación de Obras.

Los pacientes se atenderán en los centros provisionales de Pedernales y Sucre por un año más, tiempo en que se entregarán las obras.
La usuaria de Chone, María Bravo considera que la atención es eficiente, pero hay problemas para tener las citas y genera incomodidades para el paciente. Para los adultos mayores no hay un área que les permita caminar sin temor a resbalarse. “Entendemos que es provisional y no hay cómo invertir tanto, pero entonces construyan el nuevo”, se queja.

Según el gerente del Hospital General de Chone, Benhur Rodríguez, en junio del 2017 se hicieron senderos y se readecuaron las habitaciones para emergencia y hospitalización. “La infraestructura no es igual, pero el trato y la hospitalización son óptimos”.

Además, informa que para optimizar espacio se digitalizaron las historias médicas de los pacientes y eso permitió que las citas se concretaran, por vía telefónica.

En Sucre, el hospital funciona en las instalaciones del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Ahí se han hecho adecuaciones para atender a los más de 270 pacientes que acuden en el día. “Entre el 2017 y 2018 hemos logrado completar las 120 camas, las especialidades y laboratorio”, indica el gerente hospitalario, René Mera.

Pero los pacientes se quejan. Martín Zambrano debió esperar hasta cuatro horas por atención, bajo un techo en el que se concentra el calor. “Vengo desde San Jacinto, aquí es un martirio conseguir una cita. Es mejor ir a Portoviejo”.

Fuente: El Comercio