Garbiñe Muguruza, campeona de Wimbledon

Garbiñe Muguruza es la segunda campeona española en Wimbledon tras su victoria sobre Venus Williams por 7-5 y 6-0 en una hora y 17 minutos. La primera, Conchita Martínez, la aplaudía desde el palco en su condición de entrenadora de la jugadora nacida en Caracas. Y es que acabó arrollando a una leyenda en el All England Club, con cinco títulos en nueve finales disputadas.

Serena le dijo hace dos años, cuando la vio llorando en la ceremonia de entrega de premios: “Vas a estar levantando este trofeo muy, muy pronto, te lo aseguro”. Lo clavó la campeona estadounidense.

Y eso que el reto era impotente: convertirse en la primera jugadora que derrota a las dos hermanas en sendas finales de Grand Slam. Pudo con Serena en Roland Garros 2016 y este domingo ha hecho lo propio ante Venus en Wimbledon.

La clave de la final era golpear primero. Quien diera el primer golpe tendría esa tranquilidad, esa calma tan necesaria en una final de Grand Slam. Y fue la hispano venezolana la que supo aguantar los arrebatos de furia en sus golpes que han caracterizado desde sus inicios la carrera de la mayor de las Williams.

Dicen que una buena defensa es el mejor ataque. Y hemos descubierto esa nueva vertiente de Garbiñe. No sólo atacó con criterio sino que supo contratacar con las máximas garantías, arriesgando pero sin llegar al límite.

Venus tuvo las primeras oportunidades: de romper el saque de Muguruza y de ganar el set (dos puntos). Pero fue Garbiñe la que logró situarse en ventaja y ofrecerse el servicio para ganar el primer parcial.

Fue un mazazo a nivel mental para Venus que llevaba ya varios juegos viendo cómo una de sus principales armas, el saque, le daba la espalda. En los intercambios desde el fondo de la pista era Muguruza quien mandaba. La estadounidense se fue del partido por completo. No daba una a derechas.

Empezó perdiendo el servicio en el juego inicial del segundo set… y perdió la cabeza. Subía a la red sin ton ni son en un intento desesperado de intentar dar la vuelta al partido. Pero Garbiñe no es de las que se asustan. Y fue aprovechando los regalos de la pentacampeona en el All England Club.

Todavía no eran las tres y media de la tarde en Londres (una hora más en España) cuando Muguruza sirvió para título. ¿Iba a encogérsele el brazo? De ningún modo. Ella juega para esto. Ella juega para ganar. Para hacer historia.

Fue el ‘Ojo de Halcón’ el que decidió que el partido había concluido. La bola de Venus se había ido más allá de la línea de fondo y Garbiñe lo había visto claro. Reclamó a Eva Asderaki, la juez de silla de la final, y pudo festejar el título. Un año después, en su regreso a una final desde su triunfo en Roland Garros.

Son ya dos los ‘grandes’ que adornan su palmarés. Y, a sus 23 años, todavía hay tiempo y tenis para que haya muchos más.

Felicitó Venus con una sonrisa a su verdugo: “Sé lo duro que trabajas Garbiñe. Bien hecho. Precioso”, para añadir: “Serena, he intentado hacerlo lo mejor que he podido… pero creo que todavía tendremos un par de oportunidades más para ganar…”.

Salto importante de Muguruza en la clasificación mundial de este lunes: de la décimoquinta a la quinta plaza. Pero lo más importante es que ha vuelto la mejor versión de Garbiñe… y ojalá dure mucho tiempo.

Fuente: Sport.es