¡Residente cantará con el cuchillo entre los dientes! #EstudiantesALaTarima

Noviembre de 2011. René Pérez Joglar (Residente), acompañado por su hermano, Eduardo José Cabra Martínez (Visitante), recibe un premio Grammy, el cuarto de la noche. Llora. O eso parece. Su rostro es duro. Inexpresivo. Tensa los labios. Es como si estuviera mordiendo un cuchillo. Así es como compone, así es como canta, así es como vive. Con un cuchillo entre los dientes. Para muchos, es un tipo incómodo. Para otros, es la representación más icónica de un producto mainstream. Él se define como un espécimen inconforme con problemas de impulsividad al que le cuesta trabajo seguir instrucciones.

“Educación pública gratuita”, se leía en la camiseta negra que vestía esa noche. Agarró el gramófono, el décimo a esa altura de su carrera, lo levantó y dijo: “Esto es increíble. Quiero dedicar este premio a la lucha estudiantil que se da en Latinoamérica. ¡No a la Ley 30 en Colombia! ¡Que viva la lucha de los estudiantes en Chile, en República Dominicana y en Puerto Rico!”

Siete años han pasado, pero no muchas cosas han cambiado. En 2011, como ahora, los estudiantes estaban volcados en las calles. El Gobierno de Juan Manuel Santos tramitaba la reforma a la Ley 30 de 1992 y con esta se amenazaba la existencia de la universidad pública. Como una solución a los problemas de financiación, la ministra de Educación de la época, María Fernanda Campo, propuso que dineros privados pudieran inyectarse en la educación estatal para crear 600.000 cupos nuevos. De estos, solo 90.000 eran para la universidad pública.

Las marchas, lideradas por la Mesa Ampliada Nacional Estudiantil (MANE), fueron tan contundentes que Santos se vio obligado a retirar el proyecto. Aunque la iniciativa fue archivada y los estudiantes levantaron el paro, las movilizaciones continuaron. “No queríamos ser la generación que viera morir la universidad pública”, recuerda Sergio Fernández, uno de los voceros de la MANE.

Días después Calle 13 se presentó en el Parque Simón Bolívar de Bogotá y allí, invitados por René, estuvieron los estudiantes. Lo mismo va a pasar en el concierto que este viernes Residente oficiará en Bogotá —el primero en el país como solista—: los estudiantes estarán en tarima.

“Ese día la tarima será de los estudiantes que la juegan inteligente. Yo no voy a decir nada, el espacio va a ser de ustedes, y yo no quiero que se metan partidos políticos, no me interesa. Lo que me interesa es que los estudiantes y los líderes estudiantiles, que son inteligentes, se comuniquen conmigo con mis redes sociales para yo conectarme con ustedes y que tengan ese espacio en tarima”, dijo René en un video que publicó en sus redes sociales el pasado lunes 19 de noviembre.

Lo aplauden por coherente y lo chiflan por oportunista. Hay quienes piensan que, con su música, el rapero puertorriqueño asume una postura contra el sistema, el statu quo, el imperialismo y los dueños de grandes capitales que oprimen a los pueblos. Hay otros que piensan que simplemente asume una postura populista que le ha generado réditos.

El mánager de artistas Fernán Martínez lo cuestionó por terciar en el debate por la educación pública. “¿Qué pasaría si Carlos Vives o cualquier otro artista colombiano se mete de agitador incendiario en la política interna de otro país?”, preguntó.

René no se mordió la lengua. “¿Acaso no entendió el mensaje? Los derechos estudiantiles son universales y no hay que politizarlos. Yo no quiero a nadie relacionado a la política partidista en mi tarima”, le respondió.

El René que este viernes se presentará en Bogotá en el Centro de Eventos Autopista Norte y el domingo en Cali, en el Diamante de Softball, no parece ser el mismo que ha venido a Colombia en otras oportunidades. A juzgar por Residente, su más reciente álbum, el lado contestatario y político del músico les abrió campo a otras inconformidades: la introspección, el medio ambiente, la contemplación. Eso sí, el cuchillo sigue entre los dientes. Por ese monstro impulsivo que lleva dentro fue que decidió separarse musicalmente de su hermano y emprender este rally musical en solitario que hoy lo trae a Colombia.

“Quería hacer música en diferentes partes del mundo, porque quería que las voces del mundo contaran su historia. Recordé que hace cuatro años me había hecho una prueba de ADN para saber de dónde venían mis ancestros. Analicé los resultados de la prueba y seleccioné los países que menos imaginé que tenían mi sangre para comenzar mi viaje”.

Ese viaje lo llevó por Ghana, Armenia, Georgia, Osetia, China, Burkina Faso, Níger, Serbia, España, Inglaterra, Estados Unidos y, por supuesto, Puerto Rico.

Fuente: El Espectador